Cómo empezó todo

El brief que perdimos echando una moneda al aire

Empezando bien

Habíamos estado trabajando en cuatro briefs diferentes y con distintos equipos durante dos semanas. Mientras nos íbamos conociendo y familiarizándonos con técnicas de design thinking, cada uno iba teniendo un brief favorito.

Llegó el día de montar los equipos y repartir los briefs en los que trabajaríamos durante el resto del curso.

Nuestro equipo estaba montado y respondía a las exigencias del máster: debía ser mixto sexualmente, con miembros con experiencia laboral previa, y al menos uno debía ser de fuera. Además todo el equipo tenía un brief favorito: experiencias guiadas. Y uno menos favorito: Plataforma Cultural, que ocupaba el tercer puesto de cuatro.

Solo había un problema. Otro equipo había elegido ya el brief de experiencias guiadas. Se planteó un duelo de ideas, ganaría la idea mas original. Creo que todos pensamos que tendríamos mas posibilidades de ganar lanzando una moneda al aire. La lanzamos y perdimos.

Así que nuestro brief era este:

Diseñar una plataforma para personas u organizaciones interesadas por la cultura donde puedan compartir de manera restringida o pública sus gustos y experiencias, y obtener recomendaciones a partir de los de otras personas afines.

El brief que no queríamos, pero no pasaba nada, porque todavía no lo sabíamos pero teníamos un equipo genial.

Cuestionando el brief

Ahora tocaba volver a empezar con el nuevo brief y el nuevo equipo. Teníamos algunos materiales que nuestros compañeros (y nosotros mismos) habían hecho previamente para este brief, y nos vinieron de lujo como partida para seguir con la investigación.

Comenzamos analizando el material que ya teníamos y haciendo nuevas entrevistas.

Desde el primer contacto con posibles usuarios, siempre rondaba una idea en nuestras cabezas: asistir a actos culturales de una forma más fácil, barata y comunitaria. Pensamos que teníamos que enlazarlo con los espacios privados de los usuarios: sus casas.

Nos impusimos esta máxima: sin espacio privado no hay proyecto. Temíamos que ROOOF se convirtiese en una mera agenda cultural, de las que ya existen tantas como "Le Cool", "Time Out" etc... Agendas que enlazan negocios culturales con usuarios.

No queríamos estar relacionados con este circuito clásico del negocio, queríamos crear el nuestro, uno diferente creado por personas sin necesidad de infraestructura especial para su desarrollo.

Por ejemplo, nos alejamos de las salas donde se desarrollan espectáculos ya que son un negocio y como tal tienen que generar dinero: debíamos saltarnos este intermediario y crear algo espontáneo y comunitario.

Consideramos que la web puede ofrecer y crear nuevos tipos de negocio en el ámbito de las artes. Con este proyecto queremos demostrarlo.